POLTERGEIST NETFLIX








una familia en dificultades económicas se muda a una casa en los suburbios y poco a poco descubre que su nuevo hogar está embrujado. Tal como en la cinta del 82, la irrupción de lo sobrenatural en el hogar familar es al principio benévola, para luego ir adquiriendo tintes cada vez más oscuros cuando resulta obvio que los fantasmas desean apoderarse de la pequeña niña de la familia, quien es pronto secuestrada por los espíritus y arrastrada a otra dimensión donde deberá ser rescatada por sus padres, con la ayuda de investigadores paranormales que conforman el lado puramente esotérico del argumento.



En su favor debo decir que en esta nueva entrega hay un intento sincero por hacer una versión moderna de Poltergeist (1982), sólo que siguiendo la filosofía de gente que piensa que la definición de “moderna” es simplemente volver a hacer la misma película amplificando aquellos elementos superficiales de la original, es decir los efectos especiales. Esto también significa que todos aquellos detalles que en la original eran mostrados con sutileza y ambigüedad aquí son arrojados a la cara del público de forma explícita. El mejor ejemplo de esto que estoy diciendo es algo que ya sabía iba a ocurrir desde mucho antes: en esta nueva versión, a diferencia de la original, llegamos a ver el mundo de espíritus al que es arrastrada la hija menor, por supuesto en toda su gloria CGI y en tres dimensiones. El imaginario de esta zona fantasma es, además, tremendamente convencional, lo que delata el abandono de esta nueva película de los preceptos esotéricos “new age” que tanto caracterizaron a la cinta original en su contexto de los ochenta. Aquí, por el contrario, el investigador paranormal interpretado por Jarred Harris es mucho menos interesante que Zelda Rubinstein, quien se convirtió en la imagen más identificable de la saga original junto con la pequeña niña, quien también es mucho menos memorable en esta ocasión.

PELICULAS DE TERROR